PASIÓN HOY

CRISTO HOY: TESTIMONIO

Patxi Bronchalo

Mientras Patxi editaba sus vídeos de YouTube hace unos meses, ni se imaginaba la falta que le iba a hacer esta red social. Es sacerdote en Valdemoro, un pueblo al sur de Madrid que iba a ser el lugar más castigado por el coronavirus de toda España. Él fue de los primeros en vivir lo que se iba a extender por toda España.

“Cuando empezó el brote, estuve en el hospital visitando enfermos y dando la unción”. Algunas personas a las que acompañó Patxi Bronchalo ya han fallecido: “Había una sala con muchísimos enfermos, me recordaba a los hospitales saturados que se ven en el tercer mundo. Viendo la preocupación de los sanitarios y la cantidad de gente que había, me di cuenta de lo que era esto”.

A pesar del peligro de contagio, Patxi no abandonó a sus vecinos, y acompañó a los enfermos hasta que él también fue uno de ellos. Ha estado dos semanas contagiado por el coronavirus. “Lo estoy viviendo solo físicamente, pero muy acompañado con mensajes de amigos y de gente de la parroquia”.

El proyecto que se convierte en luz

Pasa el día con un horario establecido: Se levanta algo tarde para poder descansar -la fatiga del virus es insoportable-, estudia, lee, hace llamadas a familiares y personas necesitadas… Y por supuesto reza en el sagrario que tiene en casa. Y además de todo esto, se las ha apañado para que no se rompa la ‘conexión’ con Dios, que él representa para los fieles.

Patxi dedica la tarde -a pesar del COVID 19- a preparar la misa. Trabaja en la homilía y prepara todo para que la gente pueda seguir asistiendo a la Eucaristía. O al menos parcialmente. Este sacerdote de la diócesis de Getafe tiene miles de seguidores gracias a sus vídeos en YouTube, y ahora ese trabajo digital, hace que la gente pueda seguir la misa. Aunque sea desde su casa.

Su cámara, su micrófono, un ordenador… y está listo para seguir proporcionando este servicio a tanta gente que lo necesita. Su labor no se detiene y su mayor preocupación es “no contagiar a nadie”. 

Han sido momentos de mucho sufrimiento y dolor para él y todos los que le rodean. Su pueblo, sus fieles, sus amigos, han tenido que vivir de cerca los estragos del coronavirus. Él mismo en sus propias carnes. Pero no deja que la desesperanza, el miedo o el sufrimiento venza. 

En vídeos como este lo explica.

La Vida siempre vence

“Seguimos a un Dios crucificado. Miremos una cruz, ahí es donde está Dios, en medio del sufrimiento. Una fe adulta nos lleva a preguntarnos qué nos quiere decir Dios a cada uno de nosotros personalmente con estos momentos.¿Qué me quiere decir a mí Dios en medio de este sufrimiento, o de esta cuarentena…? Dios está crucificado con este sufrimiento y carga con él. No me cabe duda de que a mí me pide humildad,que no sea yo el dios de mi vida, que pueda decir verdaderamente hágase tu voluntad”.

“Creo que es importante no vivir este momento como si no tuviéramos fe. Puede que nos demos cuenta de que nuestra fe es más débil de lo que parece, y por eso, vamos a cuidarla y a pedirle a Dios que la aumente. No vivamos en medio del miedo de estos momentos, como si Dios no comprendiese o no hubiese resucitado”.

“A los que están solos les diría que no dejen de rezar y que nunca estamos solos. Les diría que con la desesperación no hay que dialogar, y que lo mejor que podemos hacer ante una situación de sufrimiento es reconocerlo y entregárselo a Dios. Decirle hágase tu voluntad y pase lo que pase… Él está con nosotros. Encomendar a Él nuestras vidas y las de los que están enfermos. Ese sufrimiento se convertirá también en vida para nosotros”.